ANÁLISIS DE LAS INVERSIONES EN TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN EN EL SECTOR TEXTIL

1José Luis Miñana Terol, 1Manuel Rodenes Adam, 1pJosé Mª. Torralba Martínez

Departamento de Organización de Empresas, Economía Financiera y Contabilidad

Universidad Politécnica de Valencia

 

Resumen

Se presentan algunos resultados de un estudio sobre la contribución de las Tecnologías de la Información a la creación de valor en las empresas del sector textil-hogar valenciano. Se considera que la metodología planteada puede ser de utilidad para la evaluación económica de Proyectos de inversión en esta tecnologías.

1. INTRODUCCION.

De todos es conocido el auge alcanzado en la última década por las inversiones en Tecnologías de la Información (TI), tanto en el ámbito de la empresa privada como en el de la Administración Pública, inversiones que se han orientado unas veces a la reducción de los costes derivados de la ejecución de los procesos de negocio, otras a la mejora de la calidad, fundamentalmente en lo que se refiere al acortamiento de los plazos de ejecución y eficiencia de los mismos, y, finalmente, otras a la creación de nuevos productos o servicios basados en la utilización de las mismas.

Los elementos fundamentales de esta comunicación podemos encontrarlos en la información recopilada sobre el sector textil, dentro del proyecto CAPYTIC, llevado a cabo por el grupo de investigación ITIO (Integración de las Tecnologías de la Información en las Organizaciones) de la Universidad Politécnica de Valencia, y en el trabajo de investigación asociado a la preparación de la tesis doctoral de uno de los autores.

En lo que se refiere al contenido del presente escrito vamos a centrarnos en el sector Textil-Hogar y, sobre todo, en la influencia que en este tiene la utilización de las TI sobre el proceso de creación de valor.

2. LA MEDICIÓN DEL ESFUERZO REALIZADO EN TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN: INVERSIÓN Y GASTO.

Una forma de determinar el orden de magnitud del esfuerzo realizado por las empresas en la incorporación de las TI a sus procesos de negocio es cuantificar el gasto y la inversión efectuada.

En este sentido consideraremos el valor contable de los activos TI (programas de ordenador y elementos físicos que lo componen), como referente representativo de los recursos asignados de forma estable (activos fijos) a la actividad empresarial.

Adicionalmente, tomaremos en consideración el esfuerzo realizado en un ejercicio determinado para la explotación de los mismos, esfuerzo que vamos a concretar en los gastos asociados a la explotación de las TI, excepción hecha de los correspondientes a la amortización del equipamiento y los programas, al considerar la inversión total como más representativa del esfuerzo en la medida en que es ajena a cualquier política de índole fiscal o contable como sería el caso de los gastos correspondientes a la amortización de dichos activos.

El resultado de estas operaciones nos permitirá obtener una magnitud, definida en unidades monetarias (pesetas en nuestro caso), que nos ofrece la valoración, en términos absolutos, del Esfuerzo en Tecnologías de la Información (ETI) efectuado por la unidad objeto de análisis, en nuestro caso las empresas del sector textil.

Este valor, siendo orientativo, no nos permitiría llevar a cabo una comparación efectiva de dicho esfuerzo, ni siquiera entre empresas de un mismo sector, ya que no toma en consideración la dimensión de las mismas, es por ello que, al objeto de facilitar el análisis comparativo del ETI, recurriremos a su expresión en forma de ratio entre el esfuerzo propiamente dicho y el valor económico de los activos de la unidad (AC), activo total según la contabilidad.

3. EL VALOR ECONOMICO AÑADIDO (EVA).

Oriol Amat (2000), argumenta la idoneidad del EVA para evaluar la riqueza creada por la empresa, frente a los indicadores tradicionales:

" Si el EVA pretende cubrir los huecos que dejan los demás indicadores, debería:

  • Poder ser calculado para cualquier empresa y no solo para las que cotizan en bolsa.
  • Poder aplicarse tanto al conjunto de una empresa como a cualquiera de sus partes (centros de responsabilidad, unidades de negocio, filiales,…).
  • Considerar todos los costes que se producen en la empresa, entre ellos el coste de la financiación aportada por los accionistas.
  • Considerar el riesgo con el que opera la empresa.
  • Desanimar prácticas que perjudiquen a la empresa tanto a corto como a largo plazo.
  • Aminorar el impacto que la contabilidad creativa puede tener en ciertos datos contables, como el beneficio, por ejemplo.
  • Ser fiable cuando se comparan los datos de varias empresas.

Además, el EVA debería tener las ventajas que tienen los indicadores tradicionales: claridad, facilidad de obtención y alta correlación con la rentabilidad del accionista, básicamente.

Como ya se demostrará mas adelante, la limitación que el EVA por si solo no resuelve es la falta de consideración de las expectativas de futuro de la empresa….".

Como indica O. Amat, el EVA es el resultado de detraer al BAIDI, Beneficio Antes de Intereses y Después de Impuestos (resultado neto, mas gastos financieros, menos beneficios extraordinarios, más pérdidas extraordinarias), el coste en que incurre la empresa por la utilización de su activo neto (activo total menos financiación automática sin coste explícito, es decir proveedores, Hacienda Publica y Seguridad Social).

Coste que calcularemos multiplicando este activo neto por un rendimiento, que se supone representa las expectativas de rendimiento de los propietarios en relación con estos recursos que necesariamente se ven inmovilizados con el fin de hacer viable la actividad empresarial de la unidad económica en cuestión.

Otra forma de obtener el tipo de rendimiento a aplicar consiste en, tomando como base el rendimiento de una inversión estable (puede tomarse el tipo de rendimiento de los bonos a 10 años, por ejemplo), incorporar una prima de riesgo, asociada a las características del sector, obteniéndose de este modo un porcentaje de rendimiento acorde con las expectativas razonables de la propiedad. Por razones prácticas este ha sido el procedimiento utilizado en nuestro trabajo.

Finalizada esta operación habríamos obtenido el EVA, lo que, en términos absolutos, nos ofrecería una evaluación del valor creado por la empresa, mas allá de las decisiones de otra naturaleza que influyen al calcular el beneficio contable del ejercicio, y al margen de las políticas de reparto de dividendos prefijadas por los Administradores de la empresa.

Para poder llevar a cabo la comparación entre distintas empresas, de forma coherente con la dimensión de las mismas, calcularemos, el ratio o cociente entre el EVA y el activo total según la contabilidad (AC). Obteniéndose de este modo un porcentaje representativo de la capacidad unitaria de creación de valor económico por cada unidad monetaria invertida, ratio que puede ser, y de hecho así se observa como resultado del análisis de los datos extraídos de la muestra de empresas tomadas del sector objeto de estudio, negativo o positivo, en función de la eficiencia económica de cada unidad y desde luego de la situación del sector.

Mucho es lo que se ha escrito sobre la validez del EVA como expresión del valor creado por la empresa y del MVA (Market Value Added) como expresión del valor de mercado de una sociedad mercantil, mas allá de la valoración según la contabilidad, pero es evidente que solo una parte de los activos que contribuyen al proceso de creación de valor de una empresa (activos materiales e inmateriales) es susceptible de ser registrado en la contabilidad, existiendo toda una serie de elementos intangibles (los componentes del denominado capital intelectual), de difícil cuantificación, que no quedando registrados en la contabilidad si son identificados por los inversores, sirviendo de justificación, al menos en parte, de la diferencia entre el valor contable de una sociedad y el valor de mercado de sus acciones, tema este que es expuesto por O. Amat así:

"Diversos estudios han puesto de manifiesto que existe una elevada correlación entre el EVA y la evolución de la cotización de la acción de la empresa. Estos estudios indican que la relación entre el EVA y la cotización de las acciones es mas fuerte que la que tienen otros indicadores como el beneficio, el ROI o el ROE. De todas maneras, también conviene señalar que no todos los autores coinciden con esta afirmación. Así, por ejemplo, otros estudios (Fernandez, P. 1999 "Valoración de empresas", Gestión 2000, Barcelona, pag 261) demuestran que otras variables más tradicionales, como el beneficio, por ejemplo, tienen una correlación mas elevada con la evolución de la cotización de las acciones…".

Fundamentalmente en base a esta argumentación hemos tomado en nuestra investigación el EVA como referencia a la hora de analizar la capacidad de creación de valor de una empresa y llevar a cabo la comparación con el ETI.

4. LA MATRIZ EVA/ETI: UN MODELO PARA LA CLASIFICACIÓN DE LAS EMPRESAS.

En orden a poder sacar conclusiones sobre la situación de una empresa, en lo que al aprovechamiento de las TI en el proceso de creación de valor se refiere, hemos desarrollado un sencillo modelo que nos permitirá la clasificación de la unidades objeto de estudio en cuatro cuadrantes, así:

 

 

Mayor

ETI/AC

Menor

- EVA/AC +

ETI= Esfuerzo en TI; AC= Activo total; EVA= Valor económico añadido.

Es evidente que en la práctica podríamos encontrar, al menos en principio, empresas en cualquiera de los cuatro cuadrantes ya que no necesariamente aquellas empresas que llevan a cabo un mayor esfuerzo, es decir tienen un mayor ETI unitario, obtendrán necesariamente el EVA unitario más elevado, ni por el contrario aquellas cuyo esfuerzo en TI sea menor serán necesariamente las que menor capacidad de creación de valor deban tener, toda vez que, además de lo acertado del esfuerzo realizado (orientación adecuada de la inversión y el gasto hacia actividades críticas para el negocio), podremos encontrarnos con empresas que por su dimensión u organización de la cadena de valor requieren de un ETI muy bajo para poder llevar a cabo de forma eficiente sus procesos de negocio; sin olvidar en ningún momento que, en el proceso de creación de valor, además del esfuerzo en TI realizado, intervienen otras variables que intencionadamente no hemos considerado en el presente análisis.

Finalmente mencionar que, con la información obtenida a lo largo de ejercicios sucesivos, referida a un sector, se puede llevar a cabo un triple análisis, así:

  • Estudio de la "senda de evolución" de la empresa en el periodo considerado, es decir su posicionamiento sucesivo dentro del modelo (cuadrantes en los que ha estado situado).
  • Situación en un momento determinado dentro del sector, como elemento de reflexión de cara a su comportamiento futuro.
  • Identificación de lo que podrían ser consideradas mejores prácticas dentro del sector, posible referente para el resto de empresas.

 

 

5. UN INTENTO DE CARACTERIZACIÓN DEL SECTOR TEXTIL-HOGAR EN LA COMUNIDAD VALENCIAN MEDIANTE LA MATRIZ EVA/ETI.

Existe un total de unas 470 empresas que constituyen el sector Textil-Hogar en la Comunidad Valenciana, lo cual supone un 70 % de las empresas y el 65 % del empleo en el sector del total español, siendo el tamaño medio de las mismas de 30 trabajadores y su facturación media de 515 millones de pesetas (datos de 1999). Dentro del marco del proyecto de investigación anteriormente citado hemos obtenido información relativa una muestra de 71 empresas.

La información recopilada corresponde a los ejercicios 1997, 98 y 99 y ha sido completada con información procedente de la base de datos SABE, en concreto se ha obtenido de dicha base de datos toda la información relativa a balance y cuenta de resultados.

Después de arduo trabajo de campo, que solo ha resultado posible gracias a la entrega y colaboración del equipo humano de AITEX, vinculado al proyecto desde su inicio, una depuración de toda la información recopilada llevada a cabo mediante el cruce de dicha información con la de la base de datos utilizada, nos ha permitido focalizar nuestro estudio en 54 de las empresas encuestadas; toda vez que solamente se disponía de la información económica complementaria de 65 de las 71 empresas a las que se les había administrado el cuestionario, debiendo posteriormente renunciar al análisis de otras 11 como consecuencia de la escasa fiabilidad de los datos facilitados, una vez sometidos estos a contraste.

Las líneas que nos permitirán la distribución en cuatro cuadrantes del sector las trazaremos tomando como referencia la mediana de las variables consideradas, por ser este el estadístico mas apropiado para ello dada la ausencia de normalidad observada en la distribución de ambas variables, obteniéndose los siguientes valores, así:

  • Año 1997:
    • EVA, mediana: - 2,28 %; rango de valores: - 24,96 a 30,65 %.
    • ETI, mediana: 0,44 %; rango de valores: 0 a 5,29 %.

  • Año 1998:
    • EVA, mediana: - 2,77 %; rango de valores: - 16,43 a 18,84 %.
    • ETI, mediana: 0,51 %; rango de valores: 0 a 5,05 %.

  • Año 1999:
    • EVA, mediana: - 4,71 %; rango de valores: - 16,92 a 12,96 %.
    • ETI, mediana: 1,08 %; rango de valores: 0,04 a 4,83 %.

6. CONCLUSIONES.

En primer lugar vemos que, al tratarse de un sector maduro, la capacidad de creación de valor de las empresas es baja (la mediana del sector es negativa en los tres años objeto de análisis).

Observamos también que el valor de la mediana, en lo que al EVA se refiere, es cada vez menor, si bien el rango de valores correspondientes a las empresas analizadas es cada vez mas estrecho (menor diferencia entre la empresa que más valor genera y la que menos).

En lo que se refiere al ETI el valor de la mediana crece año a año y el valor máximo de los relativos a cada ejercicio es cada vez menor (el menor es cero o próximo a cero, pero lógicamente siempre positivo), quizá porque la situación del sector invita a ser cada vez mas conservadores a la hora de llevar a cabo gastos o inversiones. No se han tenido en cuenta las correcciones por depreciación monetaria, por incremento de calidad, etc.

Al analizar el comportamiento de las empresas durante los tres años observamos que ocho de ellas siempre estuvieron en el cuadrante A, es decir eran empresas cuyo EVA siempre había sido superior a la mediana del sector y su ETI también lo había sido; cinco siempre estuvieron en el cuadrante B, es decir que aunque su EVA había sido superior a la mediana del sector, su ETI había estado por debajo de la mediana; seis siempre estuvieron en el cuadrante C, es decir en aquel en el que tanto el EVA como el ETI había estado por debajo de la mediana y finalmente otras seis habían ocupado siempre el cuadrante D, es decir que a pesar de haber realizado un esfuerzo por encima de la mediana del sector su capacidad de creación de valor no había superado la mediana del sector.

De las otras veintinueve empresas siete de ellas han llegado en el ultimo año a ocupar el cuadrante A, otras siete el B, seis el D y, finalmente, nueve han terminado en el C. El punto de partida y trayectoria de cada una de ellas, ha sido distinto y el análisis combinado de esta información junto con la situación en la que se encuentran, según el modelo de Nolan, permite sacar conclusiones en relación con el aprovechamiento que se esta haciendo de las TI en el sector en general y en cada empresa en particular, permitiendo así hacer una primera aproximación a la evaluación de la idoneidad del esfuerzo en TI realizado.

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Correspondencia.- Manuel Rodenes Adam, Universidad Politécnica de Valencia, Escuela T. S. de I. de Telecomunicación, Campus del Camino de Vera, s/n 46071 Valencia, mrodenes@omp.upv.es