MODELO PARA LA GESTIÓN INTEGRADA DE PROYECTOS DE CARÁCTER ÚNICO (GPU)

Marcos Serer Figueroa P

Dept. de Proyectos de Ingeniería de la UPC

IDOM

 

 

RESUMEN

El carácter sistémico de la resolución de los proyectos puede conllevar una cierta dispersión en el planteamiento de la gestión de proyectos de carácter único.

Poder acometer los proyectos desde diferentes puntos de vista y a partir de diferentes fuentes de acción es muy positivo y ayuda a poder detectar todas las implicaciones que tiene la operación y a profundizar en ellas. La parte negativa de este planteamiento es que puede llegar a perderse el auténtico hilo conductor del proceso, y lo que es peor los objetivos que de verdad le interesan al cliente, primer y último actor principal de un proyecto.

Conviene disponer de un modelo conceptual que sin renunciar a ese carácter sistémico, ayude a centrar la acción y a no desviarse sobre lo que hay que hacer. Y en la ponencia que se presenta se resuelve la controversia planteando un modelo que utiliza como base las consideraciones del Project Management Institut (PMI), pero adaptadas y mejoradas de acuerdo a las exigencias para los proyectos de carácter único (PU).

El modelo parte de la concepción de la misión del proyecto (MP), con un hilo conductor para toda la acción del gestor/project manager que se basa en: la satisfacción del Cliente, la integración de las acciones y la motivación permanente. Paralelamente, las acciones se desarrollan a través de diferentes funciones núcleo (FN) que en buena parte representan auténticos objetivos de la misión, y que para llevarlas a cabo se utilizan como armas, las llamadas funciones instrumento (FI).

Ordenado el sistema en forma conjunta, por un lado no se renuncia al concepto sistémico, y por otra sin embargo, se mantiene una concepción global en donde lo primordial es la misión del proyecto que mantiene permanentemente a todos los actores en atención constante sobre lo que realmente hay que hacer.

1. LA MISIÓN DEL PROYECTO

Es la base del modelo desde donde se debe partir para preparar la operación. Para ello se ha asimilado el proyecto a una "empresa" de horizonte limitado en el tiempo. Situación que es compartida con algún tipo de empresa mercantil como es el caso de algunas inmobiliarias. Sin embargo el concepto de misión que aquí se explícita, es compartido con empresas mercantiles con un alto índice de culturización en sus planteamientos.

Se entiende de este modo el proyecto como el conjunto de acciones "emprendidas" por un grupo de actores con métodos e instrumentos predeterminados que tienen como fin conseguir determinados objetivos. Los actores, por tanto que integran esa "empresa" que denominamos proyecto y deben asumir conjuntamente unas formas de trabajo determinados, una estrategia y una cultura de "empresa" que permita un trabajo coordinado.

La misión se basa en lo que conceptualiza Ahsride para las empresas mercantiles que, en nuestro caso, debe ser la conjunción de dos misiones que en ningún caso deben ser antagónicas, sino al menos complementarias: la misión que proviene de lo que quiere conseguir el cliente con el proyecto y de la misión del propio gestor o equipo de gestión.

El Objeto, define lo que "hay que hacer". La razón por la que se acomete el proyecto. Para determinarlo, el gestor/project manager, puede utilizar el "análisis de los deseos" del cliente, llegando a través de la respuesta a preguntas del tipo de: qué, como, por qué, cuando cuanto, a que coste, etc. a saber "lo que hay que hacer". La determinación de quien es el "cliente", incluye al resto usuarios (el cliente es el primer usuario), lo que da un amplio conocimiento sobre lo que de verdad hay que hacer. A ese conocimiento sobre el cliente hay que sumar lo que "desea" conseguir el gestor en ese proyecto para sí mismo, su equipo o su empresa.

 

 

 

 

 

 

Fig. 1. Esquema de la misión del proyecto

La estrategia del proyecto, parte del análisis de la situación existente, incluso de la "comparación" con otros proyectos similares, tratando de averiguar que es lo mejor y lo peor sobre lo que se puede o debe hacerse. El análisis incluye los puntos fuertes y débiles de la situación: de los deseos del cliente, entorno, competencia, plazos a conseguir, presupuesto objetivo, proyectistas, equipo de gestión, contratistas, administraciones implicadas, etc.

A partir de ello, se definen unos objetivos a conseguir. Objetivos que hay que tratar de definir en la manera más concreta y clara posible. Los objetivos se clasifican en internos del propio equipo de gestión (formación del equipo, resultados económicos del encargo, plazos, etc.) o externos que son los pertenecientes al cliente (plazo, presupuesto objetivo, calidad, etc. ).

Los objetivos se prevé llevarlos a cabo a través de unas acciones determinadas, que el gestor propone y que, los que afectan al cliente se consensuan con él; y en los casos que conviene, con el propio proyectista. Las acciones deben definirse llevando incorporadas los recursos humanos, técnicos o económicos necesarios. En esa forma se podrá evaluar la viabilidad del alcance del proyecto. Ya se puede intuir la dificultad que todo ello tiene, ya que probablemente, haya otros actores que, "de facto", busquen objetivos incompatibles con los del cliente.

Para que el equipo humano -actores del proyecto- (cliente, proyectista, gestor, contratistas, etc.) trabaje coordinadamente con una teleología común, hará falta además, hacerlo partiendo de unos "valores" compartidos por todos, que son los principios sobre los que se basa ese trabajo: más o menos presteza, más o menos confianza, rigor, más o menos formalidad, etc.

Definidos estos, y como su consecuencia, el equipo actuará a través de unas ciertas actitudes, que afloraran de forma continuada en todas las relaciones de trabajo: formas de hacer las reuniones, presentación de datos, informes, etc. Las actitudes son las formas concretas como se desarrollan las relaciones de trabajo.

Conjuntamente, los valores y las actitudes conforman lo que se viene a llamar en las organizaciones la "filosofía de una empresa". En este caso sería la "filosofía del proyecto". Filosofía, que para que vayan bien las cosas, deberá ser compartida por todos o al menos por la mayoría de los actores más involucrados en el proyecto.

Encontrar objetivos compartidos por todos y una filosofía de trabajo común son sin duda un buen principio para iniciar la operación

2. LAS FUNCIONES NUCLEO (FN)

Son aquellas funciones principales o actividades que el gestor debe impulsar, organizar o planificar. Aquí la lista puede ser más o menos copiosa. En lo que se refiere a los proyectos de carácter único (PU) las más usuales son:

- Gestión del diseño (GD), a través de la cual el gestor se ocupa de asegurar que la Unidad de actuación –artefacto u objeto que se está proyectando (UA)- cumpla los requisitos que se desean tanto desde el punto de vista funcional como estético, económico, cuantitativo, etc.

- Gestión del aprovisionamiento (GAPROV), mediante la cual se consigue el concurso de los actores, equipos y medios materiales necesarios para la construcción de la UA.

- Gestión del plazo (GPL) para el control de los tiempos que conllevan las diferentes actividades de la estructura desagregada del proyecto (EDP)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fig. 2. Esquema del modelo de gestión de proyectos de carácter único (GPU)

- Gestión del coste (GC) que tratará de mantener el coste de la UA dentro de los términos que marque el presupuesto objetivo, comprometiendo con ello al resto de los actores

- Gestión de la calidad (GCL), creando e impulsando un marco de procedimientos, actitudes y acciones entre todos los actores tal que el "hacer las cosas siempre bien" no sea una excepción.

- Gestión de las licencias (GL), respondiendo a la necesidad de dispone de todos los instrumentos y aprobaciones legales que permitan la puesta en marcha de la UA. El gestor deberá dirigir e impulsar la realización de los documentos precisos,

- Gestión del riesgo (GRG), analizando constantemente los riesgos que el proyecto en si, el entorno o las actuaciones de todos o cada uno de los actores provocan y comprometen el cumplimiento de los objetivos, para a partir de ello proponer medidas que lo soslayen, erradiquen o aminoren.

- Gestión del medio ambiente (GMA), definitivamente incorporada al conjunto de funciones núcleo, también en lo que se refiere a los equipos materiales empleados así como las consecuencias del ejercicio de la función que desarrolla la UA. La base del trabajo a desarrollar va en la línea de procurar la sostenibilidad de operación.

- Gestión de la corporificación, en donde conviene matizar y diferenciar los términos construcción vs. corporificación. En definitiva se tratará de controlar, coordinar y dirigir los planes que permitan materializar la "solución" que se ha previsto par resolver el conflicto o darle forma a la "idea". Objeto del proyecto.

3. LAS FUNCIONES INSTRUMENTO (FN)

Para llevar a cabo las FN, el gestor pondrá en marcha un proceso de puesta en servicio de un conjunto de "funciones instrumento" (FN) entendidas como las "armas" que permiten formal y prácticamente acceder a conseguir las FN. Las más conocidas y trascendentes son:

- Gestión de la comunicación (GCD), que propone y canaliza todos los documentos y canales de información que se necesitan para que los actores conozcan lo que necesitan saber, unos de otros, para ejecutar su trabajo en las mejores condiciones. La GCD sobrepasa la pura función de la "información" para transformarse en "comunicación" con un sentido de biunivocidad que favorece la ausencia de: "informar para justificar".

- El manual de procedimientos (MPR), recoge los procedimientos que sean de aplicación para el proyecto. El sentido eminentemente práctico que tiene que reflejar un modelo de gestión, hace que el diseño de los procedimientos, lo sea basado en un esquema sencillo: fácil de leer y seguir. Las complicaciones los suelen hacer incumplibles y por tanto inútiles. El MPR recoge el conjunto de "formas prácticas de actuar" y que permiten que cada actor tenga, para los aspectos más importantes del proceso (decisiones, representación, entrega de equipos, etc.), más seguridad en las iniciativas y respuestas.

- El plan de calidad (PC), que se entiende que ya debe formar parte de todos los proyectos y por lo tanto intenta promover una forma de actuación que garantiza una calidad estándar y reconocida en las actuaciones de todos los actores.

- La gestión de la organización y de los recursos (GOR), a través de la que se organizan en tiempo, cantidad y forma para lograr una teleología razonablemente común que permita conseguir los objetivos también comunes. Y este es uno de los aspectos más conflictivos ya que en la práctica, eso es difícil de conseguir sino imposible. Sin embargo ese es el reto de un gestor.

- La ingeniería del valor (IV) que el gestor deberá llevar cabo constantemente, y sugerir que otros lo hagan, colaborando activamente con el cliente y proyectista para conseguir la máxima funci9ón con el mínimo coste.

- La ingeniería simultánea (IS), a través de la que se vela porque la UA sea lo más "construible posible", es decir dentro de los límites de la razonabilidad tanto en coste como en plazo.

4. EL HILO CONDUCTOR.

Como se explicaba al principio, el planteamiento sistémico necesita para lograr el éxito, que todas las acciones tengan un hilo conductor que hace posible que acciones al parecer inconexas tengan una teleología común y no sean distorsionantes respecto a lo que "de verdad" se pretende.

En el modelo descrito ese hilo conductor está conformado por:

- La satisfacción del cliente, como base ineludible y fundamental, y que no es más que la estricta aplicación del concepto de servicio que debe reinar en toda actuación de un gestor. A partir de una asunción de los deseos del cliente por parte del gestor, está claro que son ellos los que justifican el "encargo" y por tanto todas las acciones de éste deberán venir gobernadas por esa premisa.

- La búsqueda constante de la calidad, que hace que el gestor deba tratar de encontrar lo mejor de cada uno de los actores y promover su puesta en escena. El gestor es el único de los actores que no debe caer en el desaliento, y al contrario, permanecer vigilante para evitar que disminuya la presión necesaria en el resto de actores que haga posible la aparición de errores o bajadas de calidad.

- La integración de las acciones de todos los actores, como paradigma de la acción probablemente más característica de un gestor y que permite que todas ellas tengan una justificación.

En definitiva, todas las FN y FI que pone en práctica el gestor tienen siempre una referencia constante que es el hilo conductor. Si en algún caso el gestor tiene duda sobre lo que tiene que hacer ante varias posibilidades, debe reencontrarse con el hilo conductor y preguntarse cual de las posibilidades es acorde con él y esa será la que hay que acometer y la que garantiza mejor el éxito de la operación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fig. 3. La gestión integrada del proyecto y los "roles" de los actores implicados

CONCLUSIONES

El modelo es completo y recomendable para aquellos proyectos que están necesitados de una gestión ya sea por su complejidad, volumen o por características especiales. Su adopción garantiza no solamente más seguridad en la consecución de lo que realmente quiere el cliente, que es la justificación del inicio del proyecto, sino también el que todos los actores trabajen en mejores condiciones intelectuales, mas motivados y conjuntados; circunstancias que aminoran en gran medida las consecuencias negativas que el estado de "presión constante" produce en los actores en buena parte de los proyectos.

REFERENCIAS

"Gestión integrada de proyectos" Ediciones UPC. Universidad Politécnica de Cataluña. Autor: Marcos Serer. Prólogo de Pedro Nueno. 386 pag. Tfno.: 934016096. E-mail: monica.valbuena@upc.es

CORRESPONDENCIA

Marcos Serer Figueroa

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