|
NUEVO PROCEDIMIENTO
PARA LA NORMALIZACIÓN DE VALORES NUMÉRICOS EN
LA TOMA DE DECISIONES
Cloquell, V.1p;
Santamarina, M.C.2; Hospitaler, A.2
1 Departamento de Proyectos
de Ingeniería, Innovación, Diseño y Desarrollo
Industrial y Rural. Universidad Politécnica de Valencia.
2 Departamento de Ingeniería
de la Construcción y Proyectos de Ingeniería Civil.
Universidad Politécnica de Valencia.
RESUMEN
La normalización
de valores numéricos es uno de los pasos comunes a las
principales técnicas de evaluación multicriterio,
existiendo en la actualidad varios procedimientos distintos
para llevar a cabo la normalización. En la presente comunicación
se resumen estos procedimientos, se discuten sus ventajas e
inconvenientes, se reflexiona sobre la necesidad de escoger
el procedimiento adecuado para el tipo de problema a resolver.
Asimismo, se presenta un nuevo procedimiento basado en la función
de distribución de los valores a normalizar, que ha sido
utilizado en la práctica para la selección de
proveedores, y cuyos resultados se exponen y analizan.
INTRODUCCIÓN
En los problemas de integración
de información heterogénea en los que además
subyace el objetivo de la toma de decisiones, como es el caso
del problema de la localización, el de evaluación
de impacto ambiental, la selección de contratistas o
proveedores, etc., es indispensable disponer de una herramienta
que permita expresar los valores de los diferentes criterios
en unidades homogéneas con el objetivo de convertirlos
en valores comparables y operables aritméticamente entre
sí. Los principales motivos que confirman esta necesidad
son los siguientes:
- La importante cifra de criterios o factores
usados en la modelización de problemas similares a
los citados anteriormente, cuyos indicadores se expresan en
diferentes magnitudes, complica progresivamente la propia
selección de la alternativa más adecuada. Las
dificultades derivadas de encontrar una magnitud común
a todos los factores, a pesar de algunos intentos destacables,
han favorecido que la solución más aceptada
sea la definición de una escala adimensional.
- El uso de una escala fija y acotada permite
definir niveles de referencia que facilitan la toma de decisiones,
pues la comparación entre alternativas es inmediata.
Esta herramienta de homogeneización
de valores, denominada comúnmente normalización,
presenta a su vez importantes inconvenientes pues no existe
un acuerdo generalizado en ámbitos profesionales o científicos
sobre cuál es el procedimiento de normalización
de valores más fiable o, al menos, el más adecuado.
Esta falta de consenso ha propiciado que no exista un procedimiento
rigurosamente dominante, lo cual tiene una consecuencia negativa
directa sobre aquellos problemas en los que subyace una evaluación
multicriterio. En este sentido, Barba-Romero [Barb,1997] afirma
"[sic] El problema de la evaluación es tanto más
irritante cuanto que no existe una escala canónica que
se imponga".
Un inconveniente añadido
de la normalización de valores y que posiblemente pudiera
servir para explicar la falta de acuerdo en lo referente a su
procedimiento, es su carácter no inocuo en el proceso
general de evaluación, es decir: al contrario de lo que
sería deseable, la normalización puede, en ocasiones,
no afectar por igual a todas las alternativas, lo que exige
una comprobación de la bondad de la misma en cada problema
particular. De hecho, el mismo Barba-Romero afirma que [Barb,1997]
"[sic] Dicha normalización previa no es, por otra
parte, neutral. En efecto, es perfectamente posible que el resultado
final dependa del procedimiento utilizado de normalización
de las evaluaciones", lo cual confirma la gravedad de la
debilidad de los procedimientos empleados en la normalización.
CARACTERÍSTICAS
DE LOS PRINCIPALES PROCEDIMIENTOS DE NORMALIZACIÓN
En general se entiende que
la normalización es la operación mediante la cual
un conjunto de valores de una determinada magnitud son transformados
en otros, de tal suerte que estos últimos pertenezcan
a una escala predeterminada.
La normalización
puede realizarse de los siguientes modos:
I) Sin cambio de
magnitud, como sería el caso de transformar la
mediciones de temperatura realizadas por diversos termómetros
en grados Celsius, Reaumur y Farenheit y presentarlas en kelvines.
II) Con cambio de
magnitud a escala libre, como sería el caso de
transformar los datos de producción de trigo, leche
y gas natural, expresados en toneladas, hectólitros
y hectómetros cúbicos respectivamente, a una
escala de valores de mercado expresados en euros.
III) Con cambio
de magnitud a escala fija, como sería el caso de
transformar los datos de consumo de energía eléctrica,
consumo de combustibles fósiles y consumo telefónico,
a una escala adimensional acotada entre los valores [0,10].
En la mayor parte de los
problemas de decisión multicriterio, como los citados
anteriormente, se utilizan procedimientos correspondientes a
este último tipo por las ventajas ya comentadas en la
introducción. Los procedimientos que, a juicio de Barba-Romero
son los más destacables en la actualidad son los detallados
a continuación:
|
Procedimiento 1
|
|
Intervalo
]0,1]
|
Conserva la proporcionalidad
|
Tendencia
a la concentración de valores
|
|
Procedimiento 2
|
|
Intervalo
[0,1]
|
No conserva la proporcionalidad
|
Se adapta
a la concentración media de los valores
|
|
Procedimiento 3
|
|
Intervalo
]0,1[
|
Conserva la proporcionalidad
|
Alta tendencia
a la concentración de valores
|
|
Procedimiento 4
|
|
Intervalo
]0,1[
|
Conserva la proporcionalidad
|
Alta tendencia
a la concentración de valores
|
Los procedimientos 1, 3
y 4 responden a una linealización pura, mientras el segundo
corresponde a una linealización con ordenada en el origen.
Así pues, implícitamente todos los procedimientos
mostrados presuponen una ocurrencia equiprobable de los valores
a normalizar. El inconveniente de aceptar la hipótesis
de la distribución uniforme de los valores a normalizar
en situaciones en las que se puede demostrar empíricamente
lo contrario reside en la tendencia a la concentración
de los valores normalizados. Si a ello unimos la tendencia intrínseca
de los procedimientos de normalización descritos a concentrar
los valores normalizados, los resultados obtenidos mediante
estos procedimientos convencionales de normalización
podrían llegar a ser inaceptables en función de
la tipología del problema de decisión a resolver.
Un caso paradigmático
de esta problemática lo representan los problemas de
decisión multicriterio en los que se pretende seleccionar
una alternativa de un conjunto finito de opciones. En este tipo
de problemas, un elevado índice de concentración
de los valores normalizados impide distinguir y separar claramente
los resultados de las diferentes alternativas, lo que añade
dificultad a la hora de justificar la selección de la
mejor de las mismas.
LA NORMALIZACIÓN
PROBABILÍSTICA
Para aquellas ocasiones
en las que exista la necesidad de obtener valores normalizados
no concentrados, es imprescindible seleccionar un procedimiento
de normalización que corrija esta circunstancia. En el
caso de la normalización lineal, la condición
necesaria para conseguir esta corrección es la proporcionalidad
directa entre la concentración de los valores a normalizar
y la pendiente de la recta de normalización. De los procedimientos
descritos, sólo el segundo cumple esta condición,
ya que la pendiente de la recta de normalización es inversamente
proporcional a la amplitud del intervalo de valores y éste,
a su vez, es inversamente proporcional a la concentración
de dichos valores. Quizá por esta característica
sea uno de los procedimientos más utilizados en la práctica
a pesar de no conservar la proporcionalidad entre los valores
originales y los normalizados.
En
cualquier caso, para aceptar la bondad de este procedimiento
es necesario que la concentración de los valores sea
la misma en todo el intervalo, es decir: que la distribución
de los mismos sea uniforme, lo cual no es cierto de manera general.
Una solución a este inconveniente sería dividir
el rango de valores en sub-intervalos homogéneos desde
el punto de vista de la concentración y proceder a una
normalización lineal "multipendiente". Esta
solución se comporta satisfactoriamente en algunas ocasiones,
siendo destacable el caso en que los valores siguen una distribución
normal, ya que se pueden definir al menos tres intervalos de
pendiente distinta en función de la concentración
de valores esperada, como se observa en la siguiente figura:
Pero es evidente que este
tipo de soluciones lineales no dejan de ser una aproximación
a la correcta solución del problema pues la concentración
de valores, con carácter general, será distinta
en cada punto del intervalo de valores y, en consecuencia, la
función de normalización de valores será
una curva.
Todas las condiciones expuestas
hasta el momento conducen a la definición de un procedimiento
de normalización propuesto por los autores en [Cloq,
1999], que se resume de la siguiente manera:
El valor normalizado
es igual a la probabilidad de que un número del intervalo
sea menor o igual al valor a normalizar, conocida la función
de distribución del conjunto de valores a normalizar:
Este procedimiento corrige
por sí mismo el efecto de la concentración o dispersión
de los valores a normalizar y supera la restricción de
la equiprobabilidad de los valores de origen, siendo -por tanto-
un procedimiento de propósito general. De hecho, es inmediato
deducir que esta expresión se transforma en la expresión
correspondiente al procedimiento 2 en el caso particular en
el cual la distribución es uniforme.
La mayor dificultad que
presenta este procedimiento de normalización es conocer
o estimar de manera previa la función de distribución
de los valores que han de ser normalizados. Si estos valores
provienen de fenómenos rigurosamente estudiados, el comportamiento
de los mismos habrá sido definido y, por consiguiente,
su función de distribución será conocida
por lo que la normalización probabilística es
inmediata. Sin embargo es habitual que se presente el caso en
que la distribución de los valores a normalizar deba
ser estimada, pues no existe información rigurosa sobre
la misma. En esta circunstancia, el conjunto de valores a normalizar
se considerará como una muestra del intervalo comprendido
entre el máximo y el mínimo y se calculará
su media y su desviación estándar, aproximando
la función de distribución requerida a una normal
con los datos obtenidos de la muestra. El comportamiento obtenido
de esta aproximación es satisfactorio y, desde el punto
de vista práctico, es sencilla y rápida su ejecución
con la ayuda de una hoja de cálculo convencional.
Existe un caso trivial que
se caracteriza por el hecho de que el universo de valores posibles
se reduce a los valores a normalizar. En estas condiciones,
la función de distribución es escalonada y, obviamente,
los valores normalizados son equidistantes en el intervalo ]0,1]
de acuerdo con la expresión:

Como
aplicación del procedimiento de normalización
probabilística, en la siguiente figura se observa el
efecto de corrección de la pendiente derivado del mismo,
frente a la normalización lineal convencional, para un
conjunto de datos obtenidos de una licitación a una obra
de la administración pública, a la que se presentaron
nueve empresas con las siguientes ofertas: 962.148.554
pta, 936.794.091 pta, 881.277.273 pta, 879.667.388 pta, 877.686.181
pta, 873.115.152 pta, 871.589.654 pta, 848.465.659 pta y 821.266.147
pta.
En este ejemplo se observa
que la pendiente de la función de normalización
propuesta es mayor que la pendiente de la recta de normalización
convencional para la zona de mayor concentración de valores
y menor en el caso contrario. Como consecuencia de este efecto
los valores normalizados correspondientes a la zona de mayor
concentración tienen una mayor separación y, por
lo tanto, se favorece su discriminación. Otro resultado
importante para el problema de la selección de contratistas
es la "penalización" de los valores que se
distancian considerablemente de la media, lo que corrige automáticamente
las denominadas "bajas temerarias", cumpliendo los
requisitos legales de evaluación.
CONCLUSIONES
En principio, a falta de
demostrar teórica y empíricamente la bondad general
de este procedimiento de normalización, no es posible
afirmar que pueda llegar a ser considerado como aquella escala
canónica a la que hace referencia Barba-Romero, aunque
es cierto que, al menos, contiene a las soluciones adoptadas
hasta el momento y mejora los resultados en problemas donde
la concentración de valores es negativa desde el punto
de vista de la toma de decisiones. En este sentido, es importante
resaltar que la normalización probabilística permite
superar la hipótesis de la uniformidad de los valores
a normalizar en su rango original. Los resultados de su aplicación
en procesos de selección de proveedores han sido positivos
y no ofrece dificultad alguna en su ejecución, aunque
exige cierta preparación previa del equipo evaluador
para que los miembros de éste asuman el cambio de patrón
conceptual.
REFERENCIAS
[Barb,1997] Barba-Romero,
S.; Pomerol, J.C.; Decisiones Multicriterio. Fundamentos teóricos
y utilización práctica. Servicio de Publicaciones
de la Universidad de Alcalá I.S.B.N. 84-8138-180-2
[Cloq,1999] Cloquell, V;
Contribución al desarrollo de un modelo generalizado
y sistemático de localización de actividades económicas.
Tesis Doctoral. Universidad Politécnica de Valencia.
CORRESPONDENCIA
Vicente Cloquell Ballester,
Departamento de Proyectos, Innovación, Diseño
y Desarrollo Industrial y Rural. E.T.S.I.I. Valencia. Universidad
Politécnica de Valencia. Camí de Vera s/n 46.022-Valencia.
E-mail cloquell@upvnet.upv.es
|