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LA INICIATIVA
COMUNITARIA LEADER: LAS CLAVES DEL ÉXITO EN LA GESTIÓN
DE PROYECTOS DE DESARROLLO
Alier Gándaras, José
Luis. (1); De los Ríos Carmenado, Ignacio.
(2); Díaz Puente, José María
(3) p; Yagüe Blanco, José Luis. (4)
(1) Universidad Alfonso
X El Sabio.
(2),(3),(4), Departamento
de Proyectos y Planificación Rural. Universidad Politécnica
de Madrid.
RESUMEN
La gestión de proyectos
dentro de la iniciativa comunitaria LEADER ha supuesto una auténtica
innovación en la gestión de los proyectos de desarrollo
rural. Buscando la utilización de los recursos de cada
zona y la realización de los objetivos fijados en la
iniciativa, la gestión supuso un proceso complejo dirigido
por la propia población local que exigió múltiples
ajustes e innovación en las prácticas tradicionales.
La experiencia recogida en trabajos realizados desde el Departamento
de Proyectos y Planificación Rural de la U.P. de Madrid
con grupos LEADER de Madrid, Castilla-León, Castilla-La
Mancha y Valencia nos lleva a destacar tres principales campos
de innovación:
- La dirección de los proyectos
de desarrollo: Esta supuso la implicación más
completa posible por parte de la población local al
ser ésta la que dirigía su propio proyecto de
desarrollo mediante la constitución de un Grupo de
Acción Local (GAL). Por primera vez un dinero público
era manejado por la propia población.
- La relación con los beneficiarios
y promotores de proyectos: La iniciativa LEADER supuso un
giro importante en el planteamiento de las relaciones con
los promotores de los proyectos de desarrollo, toda una innovación
en la introducción de técnicas de negociación
y comunicación adaptadas al desarrollo rural.
- La mejora de resultados en los proyectos:
La búsqueda de buenos resultados desembocó en
la creación de unos sistemas de seguimiento y autoevaluación
de los proyectos que fueron ganando en eficacia y adaptación
al medio rural y que se fueron complementando cada vez mejor.
Para el desarrollo de esta
labor se vio la necesidad de incidir en una labor de formación
y preparación personal a la vez que profesional que,
junto a una claridad conceptual, permitiera a los gestores moverse
con soltura dentro de una gestión en continua evolución
e innovación.
1. LA DIRECCIÓN
DE LOS PROYECTOS DE DESARROLLO
La iniciativa comunitaria
para el desarrollo rural LEADER tiene como objetivos fomentar
proyectos innovadores, fuesen públicos o privados, en
todos los sectores de actividad del medio rural, dar a conocer
experiencias concretas y ayudar a los agentes locales de los
distintos Estados miembros que lo deseen a inspirarse en los
resultados obtenidos por otros territorios y a realizar en común
determinados proyectos (Comisión UE, 2000).
El comienzo de la iniciativa
LEADER en 1991 supuso la aspiración a la implicación
más completa posible por parte de la población
local, la dirección de su propio proceso de desarrollo.
Para ello se crearon los llamados Grupos de Acción Local
(GAL) que fueron los encargados de la gestión de los
proyectos de desarrollo. Desde su creación se han visto
en la necesidad de innovar continuamente en su actividad para
el logro de una buena dirección, una amplia participación
de toda la población afectada y unos buenos resultados.
Tras diez años de experiencia se han enfrentado problemas
y se han dado soluciones que han supuesto una verdadera innovación
en la gestión de los proyectos de desarrollo.
La dirección de proyectos
LEADER comprende un conjunto de actividades centradas tanto
en la utilización de los recursos físicos, humanos,
ambientales y financieros como en la realización de los
objetivos que éste se ha fijado (AEIDL, 1995). El GAL
y el equipo técnico encargado de la dirección
del programa acumulan tareas de diversa índole en las
que ha sido necesaria una continua innovación:
- Planificación y anticipación:
Una de las funciones clave de la gestión de un GAL
es la identificación y la formulación del conjunto
de prioridades, estrategias y objetivos específicos
del grupo. En todos los casos estudiados ha sido de gran ayuda
en esta identificación una amplia participación
de la propia población mediante entrevistas y reuniones
con los verdaderos conocedores del territorio. Ya en este
primer punto empezaba el aprendizaje social tan necesario
para el éxito de los proyectos de desarrollo.
- Organización: Se trata de distribuir
los papeles que cada cual desempeñará y determinar
las tareas y recursos necesarios para la puesta en práctica
de las estrategias que se hayan definido, buscando una utilización
óptima de los recursos.
- Toma de decisiones: Se trata de un proceso
que implica la definición previa de los criterios de
elección, a fin de que siempre se puedan justificar
las decisiones con respecto a la población local. Todos
los grupos contaban así con una serie de criterios
de selección de proyectos que fueron considerados adecuados
para los objetivos planteados.
- Coordinación: Las acciones de
un GAL son interdependientes y están integradas en
un plan coherente. Esto último supone la determinación
de las modalidades para volver a situar cada actividad en
un contexto más global, cada vez que sea necesario,
y la organización de una planificación coherente
en torno a los diversos ejes del programa.
- Distribución de las responsabilidades:
Cada organismo asociado al programa, así como cada
miembro del equipo técnico, debe disponer de una misión
definida con precisión. Muchos GAL han organizado acciones
de formación específica destinadas a asegurar
un funcionamiento eficaz de los consejos de administración
y de los grupos de dirección.
Como se puede ver, la conducción
de un proyecto de desarrollo territorial presenta muchas analogías
con la conducción de un proyecto en la empresa. Por esta
razón, los métodos que se utilizan en el mundo
empresarial pueden ser útiles a los responsables de los
GAL (AEIDL, 1995).
Sin embargo estas analogías
tienen sus límites: los productos, los clientes, los
beneficiarios de la acción del GAL no se pueden comparar
plenamente con los de una empresa. El GAL interviene en una
dinámica global de desarrollo que posee dimensiones económicas,
sociales y culturales. Sus clientes son las instituciones que
le aportan la financiación y que esperan resultados.
Sus beneficiarios son los habitantes del territorio y las empresas
locales, en su conjunto. Por ello, el GAL debe innovar en sus
prácticas, tanto para adaptar los métodos empresariales
a los objetivos del desarrollo, como para asegurarse que este
prosigue correctamente su objetivo principal, que es el de crear
una dinámica de desarrollo territorial duradera.
Dirigir un programa no significa
simplemente definirlo y aplicarlo, es un proceso complejo que
exige múltiples ajustes (AEIDL, 1995). Se hace imprescindible
un estado de "alerta", de observación atenta de todo
lo que ocurre en el entorno de los proyectos. No bastan las
cualidades personales de los responsables, ya que es indispensable
el conocimiento de técnicas adecuadas que éstos
podrán adquirir mediante formaciones (Cazorla, 1997).
2. RELACIÓN CON
LOS BENEFICIARIOS Y PROMOTORES DE PROYECTOS
La creación de la
iniciativa LEADER supuso también un giro importante en
el planteamiento de las relaciones con los promotores de los
proyectos de desarrollo, toda una innovación en la introducción
de técnicas de negociación y comunicación
adaptadas al desarrollo rural.
La continua relación
y transmisión de la información fue esencial para
el buen funcionamiento de los grupos. Esto supuso un continuo
esfuerzo para establecer programas de entrevistas, reuniones,
mesas redondas, grupos de trabajo... donde los intercambios
de información y negociaciones eran continuos. Por su
parte, los promotores de proyectos y todos aquellos protagonistas
relacionados con ellos, eran informados de las decisiones y
del desarrollo del programa.
Los responsables de los
GAL que lograron buenas negociaciones con los promotores y múltiples
organismos asociados contaron con imprescindibles dosis de profesionalismo.
Aunque se pueda disponer de aptitudes más o menos para
la negociación, sólo se puede ser un buen negociador
mediante la adquisición de determinadas técnicas
que de esta manera fueron introducidas en el campo del desarrollo
rural. Para que una negociación de buen resultado, es
necesario que nadie pierda prestigio, que todos ganen algo:
es un juego de suma positiva. El arte del negociador consiste
en conducir a sus interlocutores hacia sus propias posiciones,
demostrándoles que es en su propio interés. Por
eso resultó conveniente:
- Conocer las posiciones y los intereses
que se estaban confrontando.
- Distinguir lo esencial, aquello sobre
lo que no se cederá en la discusión, y lo accesorio,
lo que podrá ser sujeto a compromisos,
- Elaborar construcciones convincentes
teniendo en cuenta el interlocutor.
- Crear un clima, una calidad en la relación,
mantener el deseo de llegar a obtener resultados.
- Evitar las actitudes agresivas o de desprecio.
La comunicación resultó
ser otra de las claves del éxito en la conducción
de proyectos de desarrollo, razón por la cual se puso
especial atención en ella. La comunicación necesitó
también de un enfoque profesional y se procuró
que dichas competencias se encuentrasen disponibles en el seno
de los GAL. No era una simple difusión de la información,
era transmitir un mensaje "fuerte", capaz de contribuir eficazmente
al éxito de los proyectos. Era necesario saber escuchar
y sacar provecho de los mensajes que se habían recibido.
La consecución de
una buena comunicación interna en algunos GAL contribuyó
a mejorar el funcionamiento del GAL y la calidad de las relaciones
tanto en el seno del equipo del programa como con los organismos
asociados. Esto fue esencial para mantener un nivel elevado
de motivación.
La consecución de
una buena comunicación externa en determinados grupos
fortificó la identidad del GAL y favoreció la
movilización en favor de su acción. Esta inspiró
confianza a los beneficiarios del programa y más en general
a la población; permitiendo tender un puente entre el
GAL y otros organismos; facilitando una mejor comprensión
del mayor número de objetivos que se querían lograr
y de las acciones que se llevaban a cabo.
3. LA MEJORA DE RESULTADOS
Una labor importante en
toda gestión es la de verificar que el proyecto se desarrolla
según el plan previsto, que se alcanzan los objetivos
dentro de las fechas establecidas, que se siguen los métodos
y procedimientos adoptados (AEIDL, 1999). Para ello se estableció
un procedimiento de seguimiento para la obtención de
un sistema de información (normalmente apoyado por una
base de datos) y una evaluación interna sobre la marcha
(autoevaluación) que en la mayoría de los casos
permitieron modificar el rumbo del programa en los casos en
los que se vio necesario (cambios en la presupuestación
inicial, en las orientaciones de las actividades del GAL...).
Un aspecto fundamental para
la gestión de un programa de desarrollo es el seguimiento
o sistema de información para la administración
(Casley, C. S. y Lury, D. A, 1982). Los sistemas de seguimiento
desarrollados eran capaces de :
- Definir la información mínima
esencial como condición previa para que la administración
fuese eficaz: El primer paso al diseñar un sistema
de información consistió, en la mayoría
de los casos, en identificar la prioridad de los usuarios
a través del diálogo.
- Definir en qué forma debía
transmitirse la información: El sistema de información
debía ser un proceso de participación conjunta
en el que interviniesen todos estableciendo redes de comunicaciones
y relaciones entre ellos.
- Definir cómo se iba a utilizar
y verificar la información: Un problema importante
para diseñar un sistema de seguimiento era la tendencia
consciente e inconsciente a pasar por alto información
en la que se advertía un desempeño deficiente
o bien a exagerar hechos positivos. Se hizo hincapié
en que esa información debía ser verificable
y registrada de manera objetiva.
Todo ello para lograr el
éxito de un seguimiento que se centró principalmente
en dos aspectos:
- Seguimiento físico y financiero:
El seguimiento coordinado de la información física
y financiera fue esencial para la ejecución y operación
eficientes de todos los proyectos de desarrollo.
- Seguimiento del contacto con los promotores
de proyectos: Era necesario saber si estaban aceptándose
los servicios y cómo estaban integrándose en
la zona de aplicación y en los diferentes sectores
de población.
Otro aspecto fundamental
para la gestión de un proyecto de desarrollo es la autoevaluación
o evaluación continua sobre la marcha (FAO, 1999) y debía
tener las siguientes características:
- Proceso continuo durante la aplicación
del proyecto, distinto y complementario de los ejercicios
especiales de evaluación (FAO, 1999). Proporcionaba
información retroactiva constante al administrador
a fin de que se pudiera adoptar medidas correctivas.
- Consistía en ejercicios sencillos
internos que no suponían mucha recopilación
de datos. Se basaba invariablemente en los productos del sistema
de información para la administración o seguimiento.
- Acentuaba principalmente las recomendaciones
prácticas que surgían del programa, ayudando
de una manera considerable al aprendizaje social.
El diseño del sistema
de seguimiento y la autoevaluación debían de estar
diseñados uno en función del otro, de manera que
en el seguimiento se incluyen casi todos los campos cubiertos
por una evaluación interna sobre la marcha. En realidad,
la línea divisoria de ambas fue muy tenue, no era posible
decir dónde se detenía el seguimiento y comenzaba
la autoevaluación. Cualquier diferencia entre estos dos
conceptos era a veces meramente de énfasis. El seguimiento
tendía a enfocarse más en las cuestiones de ejecución
del programa, en tanto que la evaluación sobre la marcha
abordaba los resultados probables de las intervenciones. El
concepto operativo central que más éxito tuvo
para la obtención de unos buenos resultados fue el de
" aprender sobre la marcha", lo cual dependía
de la capacidad para observar la realización del programa
por parte de los grupos.
CONCLUSIONES
En los diez años
de experiencia en la iniciativa LEADER son muchos los avances
logrados en su gestión, pero aún quedan muchos
problemas por resolver en cuanto a la buena dirección
de los grupos, la creación de buenos medios de negociación
y comunicación que logren una implicación más
completa de la población local afectada y desarrollo
de sistemas de seguimiento y autoevaluación eficaces.
Para ello se hace necesaria la extensión de las buenas
prácticas que se han llevado en algunos grupos de manera
que puedan servir de inspiración a otros, línea
por la que se está yendo con la nueva iniciativa LEADER
+(2000-2006) .Se hace necesario seguir innovando y aprendiendo
de la experiencia además de una activa labor formativa
para conseguir profesionales con las características
adecuadas para la gestión de estos proyectos.
REFERENCIAS
CASLEY, C. S. y LURY, D.
A. Manual para el seguimiento y evaluación de Proyectos
agrícolas y de desarrollo rural. Banco Mundial. 1982.
CAZORLA, A.. La nueva
Planificación: Hacia una Estrategia de Desarrollo basada
en el Aprendizaje Social. En "Experiencias de desarrollo
rural en una iniciativa LEADER". Dirección General de
Agricultura y Alimentación. Comunidad de Madrid. Madrid.
1997.
CAZORLA, A.; et al. Experiencias
de desarrollo rural en una iniciativa Leader. Madrid. Dirección
General de Agricultura y Alimentación. Consejería
de Economía y Empleo. Comunidad de Madrid. 1997.
COMISIÓN UE. Comunicación
en la que se describen los objetivos, el ámbito de aplicación
y las modalidades de aplicación del LEADER. Abril
del 2000.
FOOD AND AGRICULTURAL ORGANIZATION
.Evaluación en el contexto del Marco Estratégico
y del nuevo modelo de programación. 82º período
de sesiones. Roma. 1999.
OBSERVATORIO EUROPEO DE
INNOVACIÓN Y DESARROLLO RURAL. AEIDL. La constitución
del proyecto de desarrollo local: la experiencia LEADER I.
Cuadernos LEADER. Bruselas. 1995.
OBSERVATORIO EUROPEO DE
INNOVACIÓN Y DESARROLLO RURAL. AEIDL. Cuaderno nº4:
Evaluar el valor añadido del enfoque LEADER. 1999.
CORRESPONDENCIA
Departamento de Proyectos
y Planificación Rural. Escuela Técnica Superior
de Ingenieros Agrónomos. Universidad Politécnica
de Madrid.
Avda. Complutense, s/n.
28040 MADRID Telf. 91 336 58 38
Email: irios@ppr.etsia.upm.es
chemadiazpuente@hotmail.com
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